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La UVA colabora con Fundación Personas

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La Universidad de Valladolid (UVa) ha reconocido en un acto celebrado hoy en el Palacio de Santa Cruz a los 15 alumnos y dos profesionales del Centro Concertado de Educación Especial ‘El Pino de Obregón’, perteneciente a Fundación Personas Valladolid, que han participado en las pruebas piloto del videojuego educativo ‘La piedra mágica’.
El videojuego es el resultado del proyecto: “¡Juguemos a comunicar mejor! La mejora de la competencia prosódica como vía de integración educativa y de inclusión social del alumnado con necesidades especificas de apoyo educativo (NEAE) y se ha llevado a cabo en el marco del programa de investigación de excelencia Recercaixa, que impulsa Obra Social “la Caixa” en colaboración con la Asociación Catalana de Universidades Públicas. En su desarrollo han participado la Universidad de de Valladolid, la Autónoma de Barcelona, que lidera la investigación, y la Universidad Pompeu Fabra.
‘La Piedra Mágica’ está diseñada con el objetivo de permitir al alumnado con diversidad funcional, adquirir de manera inadvertida unos objetivos de aprendizaje relacionados con sus habilidades comunicativas. En concreto, la herramienta informática se centra en entrenar la prosodia, es decir, los aspectos relativos al ritmo y la acentuación.
El hecho de que las actividades estén integradas en el entorno de un videojuego permite paliar uno de los principales problemas que tienen este tipo de herramientas, su abandono. “Aunque están muy familiarizados con el uso del ordenador y disfrutan navegando, estos alumnos se cansan fácilmente de las actividades educativas y terminan por abandonarlas. Con el videojuego conseguimos engancharles haciendo las prácticas y que permanezcan jugando”, explica uno de los investigadores del Área de Informática de la UVa que ha participado en su desarrollo, David Escudero.
Para lograr este atractivo, el videojuego se basa en la inmersión, es decir, la sensación de que el jugador forma parte de la historia y su identificación con el entorno que el juego recrea y con los personajes no jugadores.
El hilo argumental del videojuego es de fácil comprensión: un personaje corriente (el jugador) se enfrenta a una situación extraordinaria (salvar a una ciudad de la destrucción ambiental gracias a la recuperación de una piedra mágica que debe devolver al ayuntamiento) de manera que se convertirá en un héroe cuando consiga finalizar el juego. A lo largo de toda su aventura, le acompaña una mascota. Este personaje tiene una función principal, ya que guía al jugador en su camino proporcionándole las instrucciones que necesita para realizar cada una de las tareas que va encontrando. Si el jugador tiene dificultades para superar la prueba, le ofrece más pistas o, en último término, la solución.
Uno de los aspectos más originales de la herramienta es que el jugador se comunica con el resto de personajes del videojuego con su propia voz, lo que le motiva y ayuda a mejorar su capacidad comunicativa. En cuanto a la interfaz, utiliza simultáneamente canal sonoro y visual, “un diseño muy atractivo repleto de refuerzos que hace que los participantes tengan interés en seguir jugando”, agrega.
El videojuego incorpora tres niveles de aprendizaje (medio, fácil y difícil) y la arquitectura informática prevé la posibilidad de aumentar o disminuir el nivel de complejidad no solo a partir de una decisión previa (por parte del educador, que selecciona el nivel en la configuración inicial), sino a partir de los resultados que obtiene el jugador en la consecución de las pruebas. De esta forma, si el programa detecta que, durante un número determinado de veces, el jugador ha fallado en la resolución de la dinámica, se adaptará al nivel inferior para el resto de las pruebas, con el fin de no crear frustración en el jugador. En sentido contrario, si el jugador avanza muy rápidamente en la conducción del juego, el programa automáticamente le suministrará el nivel superior, para lograr una mayor motivación.
Al acto asistieron familiares de los alumnos, compañeros y otros profesionales del centro El Pino de Obregón con sede en Tórtola y estuvo presidido por el Rector de la Universidad de Valladolid, el presidente de Fundación Personas y representante del proyecto RecerCaixa.